Homenaje a los malditos. Entrevista. Imprimir
Escrito por José R. Díaz Sande.   
Martes, 16 de Marzo de 2010 19:40

 



TEATRO LA ZARANDA
en el TEATRO ESPAÑOL DE MADRID
con HOMENAJE A LOS MALDITOS

[2005-10-02]

Continuando con la política de traer al Español, grupos, que hasta el momento pululaban por Festivales o Salas Especiales, levanta el telón la compañía andaluza La Zaranda, con Homenaje a los malditos.


TEATRO LA ZARANDA

en el

TEATRO ESPAÑOL DE MADRID

con

HOMENAJE A LOS MALDITOS


FOTO COLOR: AGUSTÍN HURTADO

LA GRAN PARADOJA HISTÓRICA:
LOS SIMPLES SERES SE TRANSFORMAN EN MITOS
LOS SERES BRILLANTES SE ENTIERRAN

Continuando con la política de traer al Español, grupos, que hasta el momento pululaban por Festivales o Salas Especiales, levanta el telón la compañía andaluza La Zaranda, con Homenaje a los malditos. Un montaje estrenado en el Festival Quijote de París:

  • Aún tengo que asimilar – confiesa Paco de La Zaranda, director – que estoy aquí en este lugar (el Teatro Español) tan importante. Lo que siento es un sueño, y “los sueños, sueños son”. Se lo escuché decir a Calderón.

Paco mira hacia el tendido:

  • Veo caras conocidas de cuando La Zaranda ha venido al Festival de Otoño. Hemos estado invitados en varias ocasiones – 1996, 2001, 2004 -, pero no es lo mismo representar 4 días, que estar casi un mes (8 – 25 de septiembre).

La década de los setenta engendra La Zaranda y es 1978 cuando toma forma, a partir de una serie de experiencias individuales. “Hacer camino” era el lema y ello se concretaba en:
 

“querer conducir a la obra teatral hasta ese punto de tensión en que drama y vida confluyen, negar toda concesión al teatro muerto con todos sus academicismos evidentes, al teatro de las falsas vanguardias, con patente de modernidad aplicadas al decorativismo más banal y la esclerosis, que no conduce más que al bostezo”.


HOMENAJE A LOS MALDITOS
FOTO: GUTIÉRREZ Y TAMAYO
Su impulso es la continua acción creativa y por tanto desarrollar cada realidad escénica en su devenir vivo. Por eso su santón es Valle Inclán, pues según La Zaranda, este es el tipo de teatro con el que él soñaba. Tal devenir escénico se concreta en:
  • “trabajos que surgen de la ansiedad de expresar lo que somos de acuerdo con la confidencia poética de nuestros sentimientos”.

Desde su inicio han estrenado 12 espectáculos:
 

Mariameneo mariameneo (1983)
Vinagre de Jerez (1989)
Perdonen la tristeza (1992)
Obra póstuma (1995)
Cuando la vida eterna se acabe (1997)
La puerta estrecha (2000)
Ni sombra de lo que fuimos (2002)
Homenaje de los malditos (2005)

Espectáculos que, según el grupo, no se les puede definir como repertorio, porque su filosofía es totalmente otra:

  • No hacemos repertorio, partimos de espectáculos nuevos. Cada espectáculo gira hasta que se agota. Y cada trabajo nos lleva a otro nuevo.

El nuevo trabajo, Homenaje a los malditos, nos muestra la conversión de simples seres en grandes mitos, y paralelamente se entierra a hombres brillantes por no haber dado pleitesía a las normas e imposturas de su época. Todo comienza en torno a un grupo de personajes reunidos para rendir homenaje al que todos llaman “maestro”. A partir de ahí surgen los conflictos y discrepancias.

Paco de La Zaranda no es pródigo en explicaciones. Prefiere las preguntas a las que responde con reflexiones que rozan una especie de caos, nacido, tal vez, de una idiosincrasia apoyada en la intuición, la inspiración o la musa. Los espectáculos de La Zaranda poseen, en general, un tratamiento que simpatiza con lo sombrío y grotesco. Si se le pregunta por la estética del nuevo espectáculo Paco corrige:
 


FOTO: AGUSTIN HURTADO
  • Yo la estética sin la ética no la asimilo. Lo que está sobre el escenario son objetos y el espacio escénico viene dado por la propia idea. Forma parte de la idea. No hay decorado. Si usamos unos cortinones rojos, es porque estamos en un viejo café, pero nada más. Quiero que el espacio escénico esté dentro del cerebro de quien lo mira. No sabría explicar exactamente la estética del espectáculo. En todo caso si hay que hablar de estética, yo diría que la estética consiste en buscar una unidad entre los elementos de las diferentes escenas. De todo en su sitio, vamos al caos.

Una mirada de Paco hacia Eusebio Calonge, autor del texto, por si él puede aportar algo más. El trabajo de Paco y Eusebio, se podría decir que es “siamético”, ya que el texto nace, se compone y se recompone a lo largo de la puesta en escena. Ya son muchos años de un quehacer dual:

  • Más que la estética buscamos la belleza – precisa Eusebio. La belleza es la que hemos perseguido durante 28 años y puede residir en el interior de los personajes. No se plasma en una escenografía sino que está integrado en nuestro interior. Y eso es lo que marcan esos 28 años. La de nuestro propio destino teatral.

De su caos expresivo es consciente Paco, más dado a crear directamente sobre la escena y mostrar y menos a tener que explicar su trabajo.

  • Cada vez que explico algo, todo lo estropeo.

Un tema fundamental en la obra es el “malditismo” y según Eusebio:

  • Todos llevamos dentro un maldito, que se puede definir como el no tener voz en la época que le ha tocado vivir. Yo sé quién es el maldito en la escena pero como pienso que el teatro es una verdad a dos (escena y público), me gustaría que fuera el público que dijera quienes son los malditos. Hay malditos que nunca fueron conocidos. El verdadero maldito es la voz callada, pero una voz que pudo decir algo pero no le dejaron.

La chispa que hace saltar este tema y su desarrollo surge en un primer momento:
 

  • Queríamos hacer un homenaje a los maestros que dejaron huella. Pero queríamos evitar la magnificación de ese homenaje. Por el contrario preferíamos contarlo de un modo sencillo de lo que va sucediendo. Fue surgiendo, como en otras ocasiones, a través de imágenes, objetos, palabras. No es fácil definirlo.
  • En el proceso creativo – añade Paco siempre me ha llamado la atención la idea de los Cafés antiguos. El destino me llevó a descubrir parte del mobiliario de un café destruido y a partir de ahí Eusebio comenzó con el texto. La “chispa” viene cuando menos te lo esperas. Nuestro teatro proviene siempre de la inspiración.

FOTO: AGUSTIN HURTADO

EL “TEXTO” EN LA ZARANDA,
MÁS ALLÁ DE LA LITERATURA


Los textos de La Zaranda, tienen una peculiaridad: “no marcan el desarrollo dramático”, aclara Eusebio:

  • Yo creo el texto para la escena, pero él no existe por sí solo. El valor del texto es trabajar sobre la escena y nunca permitir que predomine. De lo contrario el texto se convierte en simple literatura. La misión del texto es buscar la armonía de todo.

FOTO: GUTIÉRREZ Y TAMAYO
  • Ocurre – añade Paco que lo que sucede es antes que el texto. Eusebio y yo llevamos trabajando juntos mucho tiempo y somos cómplices en el proceso de creación. Muchas veces sucede que el texto se queda corto y se recompone. Otras veces la “palabra” viene porque el actor va dando algo nuevo. No se puede separa una cosa de otra: texto y acción dramática sobre el escenario.
  • Si nos remontamos a los ancestros – precisa Eusebio la palabra revelada no se despegaba de la acción. Es curioso como se habla de El Verbo y se indica que es anterior. Acción y palabra van unidas. Cuando se escribe teatro es para verlo y decirlo, no para ser leído. La palabra presta un servicio, pero hay que considerarla dentro de un todo armónico. No hay una frontera entre la palabra y la acción. Todo intenta ser vivo y real.

En esta disquisición de palabra, verbo y acción, Eusebio Calonge no hace sino retomar, al remontarse a los ancestros, lo que Juan indica en el primer capítulo de su evangelio:
 

Al principio ya existía la Palabra
y la Palabra se dirigía a Dios
y la Palabra era Dios.
Ésta al principio se dirigía a Dios.
Todo existió por medio de ella,
Y sin ella nada existió de cuanto existe.
En ella había vida
y la vida era la luz de los hombres

(traducción: Luis Alonso Shöckel)

Eusebio utiliza el término Verbo, que traducciones más antiguas y tradicionales prefieren.
 

En el principio existía el Verbo
y el Verbo estaba cabe Dios,
y el Verbo era Dios.
Éste estaba en el principio cabe Dios.
Todas las cosas fueron hechas por él;
Y sin él nada se hizo de cuanto ha sido hecho.
En él había vida
y la vida era la luz de los hombres

(traducción: José María Bover
Y Francisco Cantera Burgos.



FOTO: GUTIÈRREZ Y TAMAYO
Quiere decir que para La Zaranda el acto creativo teatral, se emparenta con los orígenes de los tiempos – en la versión cristiana, pero también aplicable a una visión mas secular - cuando Palabra (Verbo) se identifica con Dios, autor de la creación y del acto creador. Es curioso que si se analiza este prólogo de Juan, se ve cómo el desarrollo creativo es por círculos concéntricos, en cada uno de los cuales reaparece el pensamiento central pero matizado con nuevas precisiones. Este sistema descrito en Juan, es muy similar al proceso creativo expresado por Paco La Zaranda y Eusebio Calonge al concebir sus obras dramáticas, en su sucesiva reelaboración.

NINGUN MENSAJE EN NUESTRAS OBRAS.

Tanto en ésta obra como en las anteriores, el grupo es reacio a hablar de mensaje:

  • No pretendemos – se rebela Paco transmitir ningún mensaje. Sólo intentamos transmitir sensaciones. En nuestras obras nunca hay buenos y malos en los personajes.
  • Pretendemos – aclara Eusebio tender un puente entre el espectador y su alma. Lo importante es ponernos en contacto con los espectadores y eso es lo que busca todo creador. Y éste, en todo caso, sería el mensaje. Siempre es el público el que es capaz de ponerse en contacto consigo mismo y plantearse una serie de preguntas a partir del espectáculo.

FOTO: AGUSTÍN HURTADO

El símbolo es uno de los elementos característicos del teatro que producen:

  • Nuestro trabajo – continua Paco - siempre está lleno de símbolos que el espectador capta y le lleva más allá de lo que está viendo. Por ejemplo en esta obra una figura central es ese Maestro. No es ninguno en concreto. No se trata de desprestigiar o ensalzar a alguien. Es un símbolo. El mero hecho de que el espectador se pregunte quién es ese maestro, lo que hace es entrar en sí mismo y buscarlo él en su propia experiencia.

CREACIÓN COLECTIVA Y UN TESTAFERRO

El proceso creativo va más allá de la bina Paco/Eusebio y puede ser definido como “un proceso de creación colectiva, en el cual Eusebio se define como el “testaferro”:

  • Yo soy en realidad el testaferro de la comuna, por decirlo así, y de la gira. Somos una hermandad que expresamos lo que vivimos y yo aporto mi parte a través de la Palabra, que ellos mejoran y por eso muchas veces hay que añadir texto. Mi misión es ir constatando lo que vamos viviendo.

 

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José Ramón Díaz Sande
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