El Alcalde de Zalamea. 1988/89.Reseña Crítica Imprimir
Escrito por Cristian Ferreiro   
Lunes, 18 de Octubre de 2010 17:57
 

EL ALCALDE DE ZALAMEA

EXCELENTE PUESTA EN ESCENA 

...Parece perfecta, unos buenos actores, una escenografía muy eficaz, una música adecuada y una espléndida direc­ción de José Luis Alonso, son los ingredien­tes ideales  

 
 RESEÑA, 1989
 NUM, 191, pp. 8 

EL ALCALDE DE ZALAMEA

EXCELENTE PUESTA EN ESCENA


José Luis Alonso ha sido de los directores en España que ha sabido transmitir un texto teatral a los espectadores. Ha tocado todos los géneros y en ellos ha puesto su marca de fábrica: una gran elegancia y un aterrizaje a pie de tierra.

 

ÁNGEL PICAZO, ADRIANA OZORES
FOTO: ROS RIBAS

Uno de nuestros mejores textos clásicos, con una adaptación del poeta Francisco Bri­nes que nos parece perfecta, unos buenos actores, una escenografía muy eficaz, una música adecuada y una espléndida direc­ción de José Luis Alonso, son los ingredien­tes ideales para conseguir que el especta­dor disfrute con el teatro, con el teatro clá­sico, con sus raíces culturales.

 

Si el .espectador no conoce el texto pue­de tener la tranquilidad de que con esta puesta en escena oirá la voz de Calderón sin manipulaciones tan al uso; y si, por el contrario, el espectador conoce el texto y en su lectura en soledad le ha puesto cara y voz a Pedro Crespo, a Isabel, a Juan, a don Lo­pe, al capitán ... no se sentirá defraudado. To­do el espectáculo resulta armonioso: la escenografía, la música, y los actores, tanto en su movimiento como en la dicción del verso.

 

La escenografía es sencilla pero muy eficaz y altamente sugeridora; con muy pocos  elementos y una muy buena iluminación se  consigue que nos hallemos en un bosque, en una calle, en el zaguán o el desván de la casa de don Pedro, en otra casa, en la plaza .. Se muestra tanto la luz del amanecer como la luz del mediodía o la noche estre­llada. Se ha compuesto una música que crea ambientes, atmósferas que acompañan a los lugares y a los personajes. En fin, to­dos los aspectos técnicos pueden recibir un «cum laude».

 

Se ve que los actores disfrutan con su tra­bajo, que sienten el texto, que sienten el per­sonaje, pues se mueven por naturalidad, di­cen bien el verso y están en su sitio en todo momento.

 

La fuerza del drama calderoniano no ha perdido vigencia. Quizá lo más anecdótico (el honor de la poca) sirva hoy para pro­ducir un deseado «efecto de distanciamiento» al modo brechtiano, pero en el fondo el drama humano nos sigue conmoviendo.

 

Pedro Crespo, un honrado campesino, consigue con su conducta vital sentir, insta­lado en su conciencia, el honor (<<patrimo­nio del alma»). Cuando el capitán deshonra a su hija Isabel deshonra también a Pedro Crespo, quien se ve en el brete de actuar como alcalde y como padre, enfrentándose con decisión al poder militar. Triunfa el hombre, la dignidad de Pedro Crespo avalada ­ por el rey sobre el «honor estamental».

 

Jesús Puente es el responsable de dotar al personaje de Pedro Crespo de la credi­bilidad necesaria para transmitir su drama humano a los espectadores de este siglo. Los diálogos que mantiene con don Lope de Figueroa (interpretado por Ángel Picazo) son siempre agudos y tensos, sin que poda­mos olvidamos de la irónםí y del juego ver­bal presentes en algunas de las respuestas del villano.


En síntesis, José Luis Alonso ha consegui
­do que el texto clásico no dejara de serlo, es decir, presentar el espectáculo en toda su grandeza teatral, con una profesionalidad digna de admiración, lo que ocasiona mu­chas y cálidas ovaciones de un público tan especial como es el de un estreno. Estamos seguros de que todos los días de función el público se alegrará enormemente de haber asistido.

 

Título: El alcalde de Zalamea.

Autor: Calderón de la Barca.

Adaptación: Francisco Brines.

Música: Manuel Balboa.

Iluminación: Juan Gómez CorneJo.

Escenografía y vestuario: Pedro Moreno.

Producción: Compañía Nacional de Teatro Clásico

Intérpretes: Enrique Navarro (Rebolledo), Resu Morales (Chispa), Juan Gea (Ca­pitán), Félix Casales (Sargento), Miguel Palenzuela (Don Menda), César Di-eguez (Nuño), Adriana Ozo­res (Isabel), Blanca Apilánez (Inés), Jesús Puente (Pedro Crespo), Antonio Carrasco (Juan), Ángel Pi­caza (Don Lope), Vicente Gisbert (Rey), etc.

Direc­ción: José Luis Alonso.

Es­treno en Madrid: Teatro de la Comedia (Compañía Nacional de Teatro Clásico), l4-XI-1988.

 

 Cristina Ferreiro
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Última actualización el Martes, 19 de Octubre de 2010 15:33